La Luna en Ascendente.
Crea una identidad atónita, distraída ante la realidad de la vida, normal en personas tímidas, sentimentales y de compañía agradable, no obstando la introversión de su
carácter.
Los sujetos que nacen mientras este cuerpo celeste ocupa la cúspide de la casa primera, demuestran pronto un tacto exquisito en sus
relaciones sociales y gran discreción en todas sus acciones.
La
Luna en los signos:
— Del
Fuego (
Aries-Leo-Sagitario): Ambiciones no sólo desproporcionadas, sino también disparatadas; pasiones cálidas y acciones e ideas muy estimulantes.
— De la
Tierra (
Tauro-Virgo-Capricornio): Emotividad resuelta, razonamiento en las relaciones afectivas,
afinidad en los contactos familiares y sentido práctico bien desarrollado.
— Del
Aire (
Géminis-Libra-Acuario): Inquietud indomable, poca sinceridad en el amor e incitación continua para cambiar de ambiente y formas de vida.
— Del
Agua (
Cáncer-Escorpión-Piscis): La hembra gozará de maternidades felices y partos fáciles, estando bien predispuesta para tener una prole numerosa.
Los eclipses y los cometas.
Los
eclipses de luna y los cometas siempre han tenido influencia en la vida del ser humano y en acontecimientos diversos; a estos se añaden los eclipses de sol, que tienen la curiosa prerrogativa de aportar influjos maléficos a las monarquías.
Eclipses de luna famosos fueron seguidos hace poco por terremotos, desastres, aluviones, revoluciones; además, los
eclipses de luna tienen una influencia
negativa en las mujeres, en los niños y en las personas con hipersensibilidad.
Los eclipses de sol han provocado acontecimientos famosos muy variados, como por ejemplo: el asesinato del rey Humberto I en
Sarajevo, y las capturas o muertes de algunos reyes acaecidas poco después de dichos eclipses.
En 1946, en Italia se produjo un eclipse de sol el día
30 de mayo: ese mismo día tenía lugar el referéndum institucional tras el cual fue depuesta la casa reinante.
Los
cometas, desde aquel que anunciara el nacimiento de
Cristo, siempre anticipan acontecimientos excepcionales, incluso en el
Zodiaco. Por todo ello, la superstición popular y las creencias ancestrales guardan un profundo y atávico respeto por estos
fenómenos, a los que temen.